
A Henry J.. porque me encanta.. y porque me inspira..
Treinta segundos para desvestirme y el cielo tiñéndose de rojo,
la vida sobre tu espalda derramada en una silla.
Esperas mis labios entre el vaivén de las notas
y un te quiero que me guardo para futuras promesas.
Sobre la mesa dos vasos, el hielo deshecho y tu sonrisa rota,
los “te dije” que olvidé sobre el filo de un armario,
y tu mano que me toca y la luna que nos mira,
cuerpos roncos de tanto rasgar el tiempo, a la de una.
Déjame que te tiente con caricias y canciones,
ponle letra a mis lunares y cuéntame con los dedos,
que no se te pierda mi nombre, que no se me acabe tu toque.
Amanece entre sábanas y movimientos de piernas,
me pides que me quede mientras busco la camiseta,
aún es pronto, no te escapes, yo te presto mi ala delta,
nos vamos donde tú quieras atados al hilo de tus muñecas.
Y mientras me miras ya no me escondo,
guardo la ropa en el cajón del fondo,
entre tebeos y marcianitos encuentro un sitio para mi ombligo,
te bailo una nana y me quedo contigo.
Déjame que te tiente con caricias y canciones,
ponle letra a mis lunares y cuéntame con los dedos,
que no se te pierda mi nombre, que no se me acabe tu toque.
Déjame que te tiente..